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jueves, 6 de junio de 2013

Viajes y viejas

Sobre la etiqueta.

Una narrativa de amores en ruta... NA!!! Cuentos sobre tiraderos de chatarra a pie de carretera... Mejor. Aún así... Caminar con otras ideas en mente... ¡Va! (con desprecio). Si de verdad quisiera cambiar de ideas, comenzaría por cambiar de perspectiva. No más desde el yo. Esto es un precepto.

martes, 4 de junio de 2013

Lunes

Abordamos el autobús como todas las mañanas.
Todos nosotros somos casi idénticos, copias de nosotros mismos o de un original extinto a fuerza de pasadas por la copiadora.
Pequeños defectos diferencian a uno de otro, errores de decodificado en una proteína insignificante dan como resultado la "diversidad" que nos ciega y divide para beneficio del conductor que nos trae y lleva.
Por asegurar esta diversidad, abordamos el mismo autobús cada mañana de nuestras efímeras vidas y envejecemos en la absoluta soledad de nuestros propios pensamientos.
Ausentes y absortos, comunicándonos con no sé qué contraparte de nuestra alma a través de pensamientos, transcurre hora tras hora de vigilia.
La esperanza de encontrar esa otra mitad nos mueve, pero es una espera que nunca termina para nosotros, una libertad de nosotros mismos que nos encuentra tarde, asimilados de nuevo a la anónima matriz que nos pariera, "muertos".
Llegamos a otra estación y por las puertas del autobús abordan nuevas réplicas inexactas de un original "deconstruído".
Nuestra civilización es un experimento combinatorio a escala universal, un gran algoritmo de configuraciones que dará -hipotéticamente- como resultado el original de todos nosotros, si nos recombinamos lo suficiente.
Cuando los conductores encontraron al original, mejor dicho cuando el original se encontró con los conductores, sucedió una aporía.
Del encuentro entre una directiva y un deseo la temporalidad puede desencajarse, al ser ambas fuerzas constitutivas de la misma.
Sólo una decisión puede optar por una, descartando a la otra. Sin embargo, el original tiene todas las posibilidades de decisión, pues se traslada entre dimensiones.
Con este poder, el original mantenía a raya la entropía, destruyendo versiones de sí mismo que surgen continuamente como un subproducto de su misma existencia.
Los conductores, por su parte, habían descubierto versiones del original en su cruzada por expandir su imperio universal.
De estas versiones se valieron para aumentar su ritmo de expansión, como de puertas que comunicaban puntos distantes del universo instantáneamente.
En apenas un millar de ciclos planetarios, o una billonésima parte de un ciclo galáctico, los conductores habían extendido su civilización por su galaxia y esto con la ayuda de un verdadero milagro.
Versiones trillizas surgieron en la cuna de los conductores, al surgir en un mismo lugar su potencial era prácticamente nulo y por tanto el original tardó en reconocer su existencia.
Pero los conductores enviaron versiones en tres distintas dimensiones, acompañadas por grupos de colonización y reivindicación.
Los colonizadores exterminaban e instituían sedes del imperio en territorios atrasados; los reivindicadores asimilaban civilizaciones avanzadas y sus conocimientos.
De esta manera, la galaxia se pobló rápidamente de conductores y su civilización creció, aglutinando toda la experiencia disponible.
Ya que las versiones se comunican una con otra de manera continua e instantánea, el tránsito de información y materiales a través de distancias galácticas se convirtió en algo dado.
Respecto al desplazamiento individual de las versiones, una versión puede regresar a cualquier lugar en que haya estado con anterioridad, con sólo un pequeño tiempo de espera.
Esto resolvió de una vez por todas el problema de disponibilidad que padece cualquier agrupación e instituyó el imperio de los conductores.
Nuevas copias abordan el autobús, entre ellas reconozco a alguien.
- ¡Roo! ¿Me recuerdas?, atraigo su atención con un grito.
Roo pasa por un lado de mí y se sienta en las piernas de otro pasajero, al que comienza a masturbar con sus caderas por encima de la ropa, haciéndole un lap-dance.
- Verás cómo soy bueno para esto, B., dice mirándome a los ojos y no puedo escapar del embrujo de su mirada.
Un cuerpo de guardia se acerca al autobús por el hangar, el que viene al frente parece un oficial de alto rango y extremadamente estricto. Dirigiéndose a sus subordinados exclama seco:
- Tan cerca que estamos de resolver el acertijo y aún no se han aniquilado estos ángeles repulsivos.
El oficial se refiere a Roo y acaricia su arma mientras capta con sus ojos mi atención. Seguramente le ha atraído el hecho de que Roo y yo somos gemelos idénticos y mi cara de corazón roto que grita el amor que alguna vez creí que compartíamos.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

VoY-blogoblogía

Cuando Pitágoras quizo saber las dimensiones del cuerpo de Hércules utilizó un método indirecto para lograr su propósito. El estadio en Pisa junto al templo de Júpiter Olímpico fue construido de acuerdo a las dimensiones del cuerpo del héroe. Hércules trazó la pista midiendo seiscientos de sus propios pies. Los estadios construidos después, tuvieron también pistas de seiscientos pies y sin embargo estas resultan menores, de lo cuál Pitágoras dedujo que Hércules, mientras vivió en la tierra, fue tanto más grande que los demás hombres cuanto mayor es la pista del estadio de Pisa con respecto a las otras.

Ahora bien, ¿por qué Aulo Gelio abre la máxima obra de su vida con un comentario al respecto? Quizá se pueda decir que el autor pretendía dar a entender que su obra, Noches Áticas, denotan, al estilo del estadio de Pisa, la dimensión de su creador; de aquí que la talla de éste compendio de comentarios, si se le compara con la obra de otros autores, dará una pista sobre las dimensiones del alma que reunió pacientemente, noche a noche, las entradas de éste antiquísimo blog...

...

Los viajeros no pueden compararse entre sí por la extensión de sus viajes, como los autores no se comparan por el volumen de páginas escritas.

Esta bitácora es un compendio de viajes, a pesar de mis últimos desvíos literarios, sin embargo no la inicié -ni la continúo- por el afán de trascender, ni tampoco por dejar testigos de mis erravundancias (sic.)
Esta colección de retazos es un viaje en sí mismo y no quisiera llegar a olvidar que vivo de camino.

viernes, 13 de julio de 2012

la REALIDAD & el MIEDO

Los griegos antiguos distinguían de dos maneras el miedo, a una le llamaban DEIMOS y a otra FOBOS. De hecho, a estos se les personificaba como acompañante y conductor del carro de Marte. Para consultar el dato, me parece que el canto IV, por ahí del verso 400, de la Ilíada es la referencia.

Ciertamente, los traductores optan por una traducción para cada término, por mor de propiedad acaso y de claridad ciertamente. Así DEIMOS significa miedo y FOBOS, terror -de ahí el sufijo "fóbia". Pero en mi interpretación de los versos homéricos, el aparejamiento de los ayudantes del dios de la guerra revela una observación, guarda un mensaje y denota algo característico en la psique (alma) humana:

En el cantar de gesta, al soldado lo sobrecoge el miedo, es decir, su psique sufre un período de inactividad, ve todo en cámara lenta. La emoción petrifica la personalidad, o también se podría decir que el sujeto se encuentra impactado por su circunstancia.

Por contraposición, si el terror hace presa de la tropa, las acciones de esta serán irreflexivas, erraticas, catastróficas; por tanto, vale decir que el terror priva de la aptitud nata que permite eligir la solución óptima para un problema, de entre la miríada de posibilidades existentes. Me refiero a la inteligencia para trabajar en conjunto, en específico para el caso retratado en la Ilíada.

<i>Mutatis mutandi</i>, el miedo nos hace imposible la vida; el terror, nos incapacita.

Por supuesto, estas interpretaciones conducen a afirmar en consecuencia: que la cooperación es una característica inherente a la humanidad, tal que sin una no se entiende la otra; y que la inactividad (con sus derivados como la indolencia, la apatía, el "aburrismo", la procastinación, etc.) es peligrosa en la medida en que nos aparta del natural cause de las cosas -de la Realidad- y un peligro mayor del estilo de vida actual.

Ahora bien, derivando un poco del planteamiento griego, me parece que tanto el miedo como la fóbia son parte de una representación belicosa propia de la psique occidental, mezclada en este caso con una enseñanza hebraíca maquillada al caso para apelar a nuestra "sed de éxito".

No veo trazas de "resistencia" al temor en el Noble Camino Octuple, por mencionar un ejemplo de entre las ideologías orientales. Es más, no creo que resistir sea lo que YB tuviese en mente, simplemente porque considero que el miedo no debe ser tolerado, que el terror sólo se aguanta por incomprensión de la realidad y que, si bien sufrimos los efectos fisiológicos de una conciencia primitiva sensible todo el tiempo -por así convenir a la sobreviviencia-, la supervivencia estriba en la expansión de la conciencia superior (valga, justamente, la redundacia de super), y no en el combate de las pasiones meramente.

(ALGÚN TEXTO FALTA AQUÍ)

PD: Si estas palabras iluminan o falsean, no me lo propuse ciertamente. Sólo buscaba fueran congruentes.

viernes, 25 de mayo de 2012

Visión del mundo

"La simultaneidad de dos acontecimientos sólo tiene sentido si se refieren al mismo sistema de coordenadas"

En la calle Mártires Irlandeses, Delegación Coyoacán del Distrito Federal de un país denominado México en el planeta tercero del sistema solar clase G2, que es parte del Brazo de Orión de la galaxia tipo SBb denominada Vía Láctea y que constituye el centro de la constelación estelar de Sagitario, existe un librero al fondo del primer departamento de la casa de huéspedes reconocida con el número 42 donde, como en cualquier otro librero de los muchos que sirven entre otras cosas para acumular polvo, entre otras cosas, pero que para el caso contiene el libro dentro del cual figura la cita que abre el presente texto. Dicho libro tiene una dimensión de 7 centímetros de largo, por una altura de un tanto igual más un tercio y un grosor de media pulgada y contiene las palabras que traducen al español el pensamiento de un científico de nacionalidad alemana que, antes de iniciado el conflicto armado conocido como la Segunda Guerra Mundial, cambió su patria por la más espaciosa y célebre América del Norte. En este hogar fuera del hogar y nueva patria, el científico (que ya desde antes fuera célebre), se dedicó a plasmar las palabras que conformaron el manuscrito del libro antes mencionado.
Mucho del presente intento de localizar de la manera más precisa, tal vez en agravio de las exiguas pretensiones de esta anotación, se debe al ímpetu de encontrar el sistema de coordenadas que incluya la totalidad del evento que supone el texto del expatriado alemán. A fin de que la cita haga eco en la sensibilidad de cualquier lector, se me ocurre, que es necesario el ejercicio de enunciación.
Si existe otra manera de desentrañar las implicaciones de una frase como la del principio, dicha enunciación queda por lo hasta aquí expuesto en manos de alguien diferente al autor. Es cosa que, para mí, carece de sentido, pues tal pensamiento (ajeno) está, por definición, en diferente sistema de coordenadas.



lunes, 26 de diciembre de 2011

Respecto a tomarse tiempo

Y, ¿para qué tomarnos tiempo?

Para re-descubrir, para encontrar los elementos de una realidad.

¿Cuánto tiempo tomarnos?

El necesario de una provisión infinita.

¿Qué se hará con ello?

Más o menos de lo posible.

Por ejemplo:
Un botánico, que preserva las variedades de plantas antes que se extingan, una especie a la vez.
Y así, una por una, hasta dotar un banco con las distintas manifestaciones de vida.
Por supuesto, esto hace siglos que se había iniciado, como demuestran códices y otros textos de antiguos herbolarios, quienes intentaron rescatarla para otras generaciones un conocimiento y así evitar marrar.

{marrar} -que me lleva a otro punto: la lengua es ciertamente Babel, ponernos de acuerdo en el como hacer las cosas. Es sencillo, comencemos por lo que nadie ha intentado antes. Por supuesto, esto significa que sabemos de antemano que ("que" con acento en la e) se ha intentado.

Intentemos sin descanso, por turnos si es necesario, pero sin desperdiciar un solo segundo. Pues si bien tenemos una dotacion infinita de tiempo (de acuerdo a la escala de la existencia humana), esto no justifica nuestro retrazo.

Salud(oZ)

lunes, 7 de noviembre de 2011

Acelerar, acelerar en todo

El pedal a fondo, aunque la velocidad no vaya más allá, ¿quién dice que la parte no es igual al todo?

El automóvil tiene un tablero donde el conductor puede consultar la velocidad actual de su masa y la del vehículo, sin embargo nunca he logrado verificar el límite máximo indicado en el velocímetro. ¿Será que un auto comercial nunca podría revasar los 200 kms/h? ¿Entonces por qué en el velocímetro figura esta cífra, por el bien de la ilusión o por mero ímpetu propagandístico?

Sin embargo esta interrogante me ha hecho preguntarme sobre una cosa totalmente distinta, pero ambas relacionadas por la imágen del conductor imaginario que trata de llevar la aguja del velocímetro al límite superior.

Acelerar a fondo tiene muchos campos de aplicación, algunos bastante sobados por todos, como cuando el político dice, "hay que acelerar la economía", o el activista propone, "acelerar el cambio social", o incluso haya quienes quieran "acelerar el aprendizaje" en aras de condensar habilidad en individuos antes ineptos, como si se tratase del proceso de la destilación alcoholica.

Pero aunque todos tengan cada vez más prisa y el discurso se vuelva cada vez más apremiante, aún no encuentro precisamente el motivo de la urgencia. Si hemos de acelerar cada vez más y a esta aceleración debemos el crecimiento explosivo de nuestra raza en este último siglo, ¿no debiéramos precisamente hacer lo contrario? Desde el comienzo de la revolución industrial cada vez más gente está convencida de que su vida no va lo suficientemente rápido. En una mezcla algo burda -si se me permite-, diré que la avaricia de aceleración es el principal motivo existencial de nuestro tiempo.

¿Deseamos hacer esto o aquello cada vez más rápido? ¡Bien! Pero, ¿cuál es el destino al que nos dirijimos? Hoy, un cierto barco atunero puede pescar 150 toneladas de atún en un sólo día; pero eso no significa que 300 mil personas hambrientas vayan a incluir 500 gramos de pescado en su dieta diaria. 150 toneladas de atún son lo que necesita 1 (UNA) empresa atunera para mantener su cuota de producción diaria para proveer al distribuidor mayoritario de atún de cierta cadena de supermercados, que sólo se encarga de etiquetar y tener en anaqueles guardado el mínimo disponible para las ventas del verano. Y no es ocioso decir que si esa empresa atunera no cumple la cuota del distribuidor corre el riesgo de perder el canal de distribución, a manos de cualquier otra compañía productora como ella.

¿Será sólo para satisfacer especulaciones de mercado que debemos acelerar nuestra manera de producir, de consumir, de vivir, en una palabra de PENSAR? No lo creo.

Por mi parte, doy tiempo a mis ideas para que -como las aguas- encuentren su cause natural que, a fin de cuentas, es el rubro de la realidad común a todos. A fin de cuentas sólo las decisiones tienen carácter de urgente y deben "tomarse en el acto". Considero que una cabeza llena de ideas de urgencia estará agotada antes de tomar las decisiones pertinentes a cualquier caso.